del poema ALTAZOR (Cía. Iberoamericana de Publicaciones, Madrid, 1931), compuesto de un Prefacio y siete Cantos:
CANTO I
Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad?
¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa
Con la espada en la mano?
¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios?
¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?
Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir
¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos los vientos del dolor?
Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor
Estás perdido Altazor
Solo en medio del universo
Solo como una nota que florece en las alturas del vacío
No hay bien no hay mal ni verdad ni orden ni belleza
¿En dónde estás Altazor?
La nebulosa de la angustia pasa como un río
Y me arrastra según la ley de las atracciones
La nebulosa en olores solidificada huye su propia soledad
Siento un telescopio que me apunta como un revólver
La cola de un cometa me azota el rostro y pasa relleno de eternidad
Buscando infatigable un lago quieto en donde refrescar su tarea ineludible
Altazor morirás Se secará tu voz y serás invisible
La tierra seguirá girando sobre su órbita precisa
Temerosa de un traspié como el equilibrista sobre el alambre que ata las miradas del pavor
En vano buscas el ojo enloquecido
No hay puerta de salida y el viento desplaza los planetas
Piensas que no importa caer eternamente si se logra escapar
¿No ves que vas cayendo ya?
Limpia tu cabeza de prejuicio y de moral
Y si queriendo alzarte nada has alcanzado
Déjate caer sin parar tu caída sin miedo al fondo de la sombra
Sin miedo al enigma de ti mismo
Acaso encuentres una luz sin noche
Perdida en las grietas de los precipicios.
Cae
Cae eternamente
Cae al fondo del infinito
Cae al fondo de ti mismo
Cae lo más bajo que puedas caer
Cae sin vértigo
A través de todos los espacios y todas las edades
A través de todas las almas de todos los anhelos y todos los naufragios
Cae y quema al pasar los astros y los mares
Quema los ojos que te miran y los corazones que te aguardan
Que el viento con tu voz
El viento que se enreda en tu voz
Y la noche que tiene frío en su gruta de huesos
Cae en infancia
Cae en vejez
Cae en lágrimas
Cae en risas
Cae en música sobre el universo
Cae de tu cabeza a tus pies
Cae de tus pies a tu cabeza
Cae del mar a la fuente
Cae al último abismo de silencio
Como el barco que se hunde apagando sus luces
Todo se acabó
El mar antropófago golpea la puerta de las rocas despiadadas
Los perros ladran a las horas que se mueren
Y el cielo escucha los pasos de las estrellas que se alejan
Estás solo
Y vas a la muerte derecho como un iceberg que se desprende del polo
Cae la noche buscando su corazón en el océano
La mirada se agranda como los torrentes
Y en tanto que las olas se dan la vuelta
La luna niño de luz se escapa de alta mar
Mira este cielo lleno
Más rico que los arroyos de las minas
Cielo lleno de estrellas que esperan el bautismo
Todas esas estrellas salpicadas de un astro de piedra lanzado en las aguas eternas
No saben lo que quieren ni si hay redes ocultas más allá
Ni qué mano lleva las riendas
Ni qué pecho sopla el viento sobre ellas
Ni saben si no hay mano y no hay pecho
Las montañas de pesca
Tienen la altura de mis deseos
Y yo arrojo fuera de la noche mis últimas angustias
Que los pájaros cantando dispersan por el mundo
Reparad el motor del alba
En tanto me siento al borde de mis ojos
Para asistir a la entrada de las imágenes
Yo soy Altazor
Altazor
Encerrado en la jaula de su destino
En vano me aferro a los barrotes de la evasión posible
Una flor cierra el camino
Y se levanta como la estatua de las llamas
La evasión imposible
Más débil marcho con mis ansias
Que un ejército sin luz en medio de emboscadas
Abrí los ojos en el siglo
En que moría el cristianismo
Retorcido en su cruz agonizante
Ya va a dar su último suspiro
¿Y mañana qué pondremos en el sitio vacío?
Pondremos un alba o un crepúsculo
¿Y hay que poner algo acaso?
La corona de espinas
Chorreando sus últimas estrellas se marchita
Morirá el cristianismo que no ha resuelto ningún problema
Que sólo ha enseñado plegarias muertas
Muere después de dos mil años de existencia
Un cañoneo enorme pone punto final a la era cristiana
El Cristo quiere morir acompañado de millones de almas
Hundirse con sus templos
Y atravesar la muerte con un cortejo inmenso
Mil aeroplanos saludan la nueva era
Ellos son los oráculos y las banderas
Hace seis meses solamente
Dejé la ecuatorial recién cortada
En la tumba guerrera del esclavo paciente
Corona de piedad sobre la estupidez humana
Soy yo que estoy hablando en este año de 1919
Es el invierno
Ya la Europa enterró todos sus muertos
Y un millar de lágrimas hacen una sola cruz de nieve
Mirad esas estepas que sacuden las manos
Millones de obreros han comprendido al fin
Y levantan al cielo su bandera de aurora
Venid venid os esperamos porque sois la esperanza
La única esperanza
La última esperanza
Soy yo Altazor el doble de mí mismo
El que se mira obrar y se ríe del otro frente a frente
El que cayó de las alturas de su estrella
Y viajó veinticinco años
Colgado al paracaídas de sus propios prejuicios
Soy yo Altazor el del ansia infinita
Del hambre eterno y descorazonado
Carne labrada por arados de angustia
¿Cómo podré dormir mientras haya adentro tierras desconocidas?
Problemas
Misterios que se cuelgan a mi pecho
Estoy solo
La distancia que va de cuerpo a cuerpo
Es tan grande como la que hay de alma a alma
Solo
Solo
Solo
Estoy solo parado en la punta del año que agoniza
El universo se rompe en olas a mis pies
Los planetas giran en torno a mi cabeza
Y me despeinan al pasar con el viento que desplazan
Sin dar una respuesta que llene los abismos
Ni sentir este anhelo fabuloso que busca en la fauna del cielo
Un ser materno donde se duerma el corazón
Un lecho a la sombra del torbellino de enigmas
Una mano que acaricie los latidos de la fiebre
Dios diluido en la nada y el todo
Dios todo y nada
Dios en las palabras y en los gestos
Dios mental
Dios aliento
Dios joven Dios viejo
Dios pútrido
lejano y cerca
Dios amasado a mi congoja
Sigamos cultivando en el cerebro las tierras del error
Sigamos cultivando las tierras veraces en el pecho
Sigamos
Siempre igual como ayer mañana y luego y después
No
No puede ser Cambiemos nuestra suerte
Quememos nuestra carne en los ojos del alba
Bebamos la tímida lucidez de la muerte
Canta el caos al caos que tiene pecho de hombre
Llora de eco en eco por todo el universo
Rodando con sus mitos entre alucinaciones
Angustia de vacío en alta fiebre
Amarga conciencia del vano sacrificio
De la experiencia inútil del fracaso celeste
Del ensayo perdido
Y aún después que el hombre haya desaparecido
Que hasta su recuerdo se queme en la hoguera del tiempo
Quedará un gusto a dolor en la atmósfera terrestre
Tantos siglos respirada por miserables pechos plañideros
Quedará en el espacio la sombra siniestra
De una lágrima inmensa
Y una voz perdida aullando desolada
Nada nada nada
No
No puede ser
Consumamos el placer
Agotemos la vida en la vida
Muera la muerte infiltrada de rapsodias langurosas
Infiltrada de pianos tenues y banderas cambiantes como crisálidas
Las rocas de la muerte se quejan al borde del mundo
El viento arrastra sus florescencias amargas
Y el desconsuelo de las primaveras que no pueden nacer
Todas son trampas
trampas del espíritu
Transfusiones eléctricas de sueños y realidad
Oscuras lucideces de esta larga desesperación petrificada en soledad
Vivir vivir en las tinieblas
Entre cadenas de anhelos tiránicos collares de gemidos
Y un eterno viajar en los adentros de sí mismo
Con dolor de límites constantes y vergüenza de ángel estropeado
Burla de un dios nocturno
Rodar rodar rotas las antenas en medio del espacio
Entre mares alados y auroras estancadas
Yo estoy aquí de pie ante vosotros
En nombre de una idiota ley proclamadora
De la conservación de las especies
Inmunda ley
Villana ley arraigada a los sexos ingenuos
Por esa ley primera trampa de la inconsciencia
El hombre se desgarra
Y se rompe en aullidos mortales por todos los poros de su tierra
Yo estoy aquí de pie entre vosotros
Se me caen las ansias al vacío
Se me caen los gritos a la nada
Se me caen al caos las blasfemias
Perro del infinito trotando entre astros muertos
Perro lamiendo estrellas y recuerdo de estrella
Perro lamiendo tumbas
Quiero la eternidad como una paloma en mis manos
Todo ha de alejarse en la muerte esconderse en la muerte
Yo tú él nosotros vosotros ellos
Ayer hoy mañana
Pasto en las fauces del insaciable olvido
Pasto para la rumia eterna del caos incansable
Justicia ¿qué has hecho de mí Vicente Huidobro?
Se me cae el dolor de la lengua y las alas marchitas
Se me caen los dedos muertos uno a uno
¿Qué has hecho de mi voz cargada de pájaros en el atardecer
La voz que me dolía como sangre?
Dadme el infinito como una flor para mis manos
Seguir
No Basta ya
Seguir cargando de mundos de países de ciudades
Muchedumbres aullidos
Cubierto de climas hemisferios ideas recuerdos
Entre telarañas de sepulcros y planetas conscientes
Seguir del dolor al dolor del enigma al enigma
Del dolor de la piedra al dolor de la planta
Porque todo es dolor
Dolor de batalla y miedo de no ser
Lazos de dolor atan a la tierra al cielo las aguas a la tierra
Y los mundos galopan en órbitas de angustia
Pensando en la sorpresa
La latente emboscada en todos los rincones del espacio
Me duelen los pies como ríos de piedra
¿Qué has hecho de mis pies?
¿Qué has hecho de esta bestia universal
De este animal errante?
Esta rata en delirio que trepa las montañas
Sobre un himno boreal o alarido de tierra
Sucio de tierra y llanto
de tierra y sangre
Azotado de espinas y los ojos en cruz
La conciencia es amargura
La inteligencia es decepción
Sólo en la afueras de la vida
Se puede plantar una pequeña ilusión
Ojos ávidos de lágrimas hirviendo
Labios ávidos de mayores lamentos
Manos enloquecidas de palpar tinieblas
Buscando más tinieblas
Y esta amargura que se alarga en mi memoria
Y este entierro en mi memoria
Este largo entierro que atraviesa todos los días mi memoria
Seguir
No
Que se rompa el andamio de los huesos
Que se derrumben las vigas del cerebro
Y arrastre el huracán los trozos a la nada al otro lado
En donde el viento azota a Dios
En donde aún resuene mi violín gutural
Acompañando el piano póstumo del Juicio Final
Eres tú tú el ángel caído
La caída eterna sobre la muerte
La caída sin fin de muerte en muerte
Embruja el universo con tu voz
Aférrate a tu voz embrujador del mundo
Cantando como un ciego perdido en la eternidad
Anda en mi cerebro una gramática dolorosa y brutal
La matanza continúa de conceptos internos
Y una última aventura de esperanzas celestes
Un desorden de estrellas imprudentes
Caída de los sortilegios sin refugios
Todo lo que se esconde y nos incita con imanes fatales
Lo que se esconde en las frías regiones de lo inevitable
O en la ardiente tempestad de nuestro cráneo
La eternidad se vuelve sendero de flor
Para el regreso de espectros y problemas
Para el miraje sediento de las nuevas hipótesis
Que rompen el espejo de la magia posible
Liberación ¡Oh! sí liberación de todo
De la propia memoria que nos posee
De las profundas vísceras que saben lo que saben
A causa de estas heridas que nos atan al fondo
Y nos quiebran los gritos de las alas
La magia y el ensueño liman los barrotes
La poesía llora en la punta del alma
Y acrece la inquietud mirando nuevos muros
Alzados de misterio en misterio
Entre minas de mixtificación que abren sus heridas
Con ceremonial inagotable del alba conocida
Todo en vano
Dadme la llave de los sueños cerrados
Dadme la llave del naufragio
Dadme una certeza de raíces en horizonte quieto
Un descubrimiento que no huya a cada paso
O dadme un bello naufragio verde
Un milagro que ilumine el fondo de nuestros mares íntimos
Como el barco que se hunde sin apagar sus luces
Liberando de este trágico silencio entonces
En mi propia tempestad
Desafiaré al vacío
Sacudiré la nada con blasfemias y gritos
Hasta que caiga un rayo de castigo ansiado
Trayendo a mis tinieblas el clima del paraíso
¿Por qué soy prisionero de esta trágica busca?
¿Qué es lo que me llama y se esconde
Me sigue me grita por mi nombre
Y cuando vuelvo el rostro y alargo las manos de los ojos
Me echa encima una niebla tenaz como la noche de los astros ya muertos?
Sufro me revuelco en la angustia
Sufro desde que era nebulosa
Y traigo desde entonces este dolor primordial en las células
Este peso en las alas
Esta piedra en el canto
Dolor de ser isla
Angustia subterránea
Angustia cósmica
Poliforme angustia anterior a mi vida
Y que la sigue como una marcha militar
Y que irá más allá
Hasta el otro lado de la periferia universal
Consciente
Inconsciente
Deforme
Sonora
Sonora como el fuego
El fuego que me quema el carbón interno y el alcohol de los ojos
Soy una orquesta trágica
Un concepto trágico
Soy trágico como los versos que punzan en las sienes y no pueden salir
Arquitectura fúnebre
Matemática fatal y sin esperanza alguna
Capas superpuestas de dolor misterioso
Capas superpuestas de ansias mortales
Subsuelo de intuiciones fabulosas
Siglos siglos que vienen gimiendo en mis venas
Siglos que se balancean en mi canto
Que agonizan en mi voz
Porque mi voz es sólo canto y sólo puede salir en canto
La cuna de mi lengua se meció en el vacío
Anterior a los tiempos
Y guardará eternamente el ritmo primero
El ritmo que hace nacer los mundos
Soy la voz del hombre que resuena en los cielos
Que reniega y maldice
Y pide cuentas de por qué y para qué
Soy todo el hombre
El hombre herido por quién sabe quién
Por una flecha perdida del caos
Humano terreno desmesurado
Sí desmesurado y lo proclamo sin miedo
Desmesurado porque no soy burgués ni raza fatigada
Soy bárbaro tal vez
Desmesurado enfermo
Bárbaro limpio de rutinas y caminos marcados
No acepto vuestras sillas de seguridades cómodas
Soy el ángel salvaje que cayó una mañana
En vuestras plantaciones de preceptos
Poeta
Antipoeta
Culto
Anticulto
Animal metafísico cargado de congojas
Animal espontáneo directo sangrando sus problemas
Solitario como una paradoja
Paradoja fatal
Flor de contradicciones bailando un fox-trot
Sobre el sepulcro de Dios
Sobre el bien y el mal
Soy un pecho que grita y un cerebro que sangra
Soy un temblor de tierra
Los sismógrafos señalan mi paso por el mundo
Crujen las ruedas de la tierra
Y voy andando a caballo en mi muerte
Voy pegado a mi muerte como un pájaro al cielo
Como una flecha en el árbol que crece
Como el nombre en la carta que envío
Voy pegado a mi muerte
Voy por la vida pegado a mi muerte
Apoyado en el bastón de mi esqueleto
El sol nace en mi ojo derecho y se pone en mi ojo izquierdo
En mi infancia una infancia ardiente como un alcohol
Me sentaba en los caminos de la noche
A escuchar la elocuencia de las estrellas
Y la oratoria del árbol
Ahora la indiferencia nieva en la tarde de mi alma
Rómpanse en espigas las estrellas
Pártase la luna en mil espejos
Vuelve el árbol al nido de su almendra
Sólo quiere saber por qué
Por qué
Por qué
Soy protesta y araño el infinito con mis garras
Y grito y gimo con miserables gritos oceánicos
El eco de mi voz hace tronar al caos
Soy desmesurado cósmico
Las piedras las plantan las montañas
Me saludan Las abejas las ratas
Los leones y las águilas
Los astros los crepúsculos las albas
Los ríos y las selvas me preguntan
¿Qué tal cómo está usted?
Y mientras los astros y las olas tengan algo que decir
Será por mi boca que hablarán a los hombres
Que Dios sea Dios
O Satán sea Dios
O ambos sean miedo nocturna ignorancia
Lo mismo da
Que sea la Vía Láctea
O una procesión que asciende en pos de la verdad
Hoy me es igual
Traedme una hora que vivir
Traedme un amor pescado por la oreja
Y echadlo aquí a morir ante mis ojos
Que yo caiga por el mundo a toda máquina
Que yo corra por el universo a toda estrella
Que me hunda o me eleve
Lanzado sin piedad entre planetas y catástrofes
Señor Dios si tú existes es a mí a quien se lo debes
Matad la horrible duda
Y la espantosa lucidez
Hombre con los ojos abiertos en la noche
Hasta el fin de los siglos
Enigma asco de los instintos contagiosos
Como las campanas de la exaltación
Pajarero de luces muertas que andan con pies de espectro
Con los pies indulgentes del arroyo
Que se llevan las nubes y cambia de país
En el tapiz del cielo se juega nuestra suerte
Allí donde mueren las horas
El pesado cortejo de las horas
El pesado cortejo de las horas que golpean el mundo
Se juega nuestra alma
Y la suerte que se vuela todas las mañanas
Sobre las nubes con los ojos llenos de lágrimas
Sangra la herida de las últimas creencias
Cuando el fusil desconsolado del humano refugio
Descuelga los pájaros del cielo
Mírate allí animal fraterno desnudo de nombre
Junto al abrevadero de tus límites propios
Bajo el alba benigna
Que zurce el tejido de las mareas
Mira a lo lejos viene la cadena de hombres
Saliendo de la usina de ansias iguales
Mordidos por la misma eternidad
Por el mismo huracán de vagabundas fascinaciones
Cada uno trae su palabra informe
Y los pies atados a su estrella propia
Las máquinas avanzan en la noche del diamante fatal
Avanza el desierto con sus olas sin vida
Pasan las montañas pasan los camellos
Como la historia de las guerras antiguas
Allá va la cadena de hombres entre fuegos ilusos
Hacia el párpado tumbal
Después de mi muerte un día
El mundo será pequeño a las gentes
Plantarán continentes sobre los mares
Se harán islas en el cielo
Habrá un gran puente de metal en torno a la Tierra
Como los anillos construidos en Saturno
Habrá ciudades grandes como un país
Gigantescas ciudades del porvenir
En donde el hombre hormiga será una cifra
Un número que se mueve y sufre y baila
(Un poco de amor a veces como un arpa que hace olvidar la vida)
Jardines de tomates y repollos
Los parques públicos plantados de árboles frutales
No hay carne que comer el planeta es estrecho
Y las máquinas mataron el último animal
Árboles frutales en todos los caminos
Lo aprovechable sólo lo aprovechable
Ah la hermosa vida que preparan las fábricas
La horrible indiferencia de los astros sonrientes
Refugio de la música
Que huye de las manos de los últimos ciegos
Angustia angustia de lo absoluto y de la perfección
Angustia desolada que atraviesa las órbitas perdidas
Contradictorios ritmos quiebran el corazón
En mi cabeza cada cabello piensa otra cosa
Un hastío invade el hueco que va del alba al poniente
Un bostezo color mundo y carne
Color espíritu avergonzado de irrealizables cosas
Lucha entre la piel y el sentimiento de una dignidad debida y no otorgada
Nostalgia de ser barro y piedra o Dios
Vértigo de la nada cayendo de sombra en sombra
Inutilidad de los esfuerzos fragilidad del sueño
Ángel expatriado de la cordura
¿Por qué hablas? ¿Quién te pide que hables?
Revienta pesimista mas revienta en silencio
Cómo se reirán los hombres de aquí a mil años
Hombre perro que aúllas a tu propia noche
Delincuente de tu alma
El hombre de mañana se burlará de ti
Y de tus gritos petrificados goteando estalactitas
¿Quién eres tú habitante de este diminuto cadáver estelar?
¿Qué son tus náuseas de infinito y tu ambición de eternidad?
Átomo desterrado de sí mismo con puertas y ventanas de luto
¿De dónde vienes a dónde vas?
¿Quién se preocupa de tu planeta?
Inquietud miserable
Despojo del desprecio que por ti sentiría
Un habitante de Betelgeuse
Veintinueve millones de veces más grande que tu sol
Hablo porque soy protesta insulto y mueca de dolor
Sólo creo en los climas de la pasión
Sólo deben hablar los que tienen el corazón clarividente
La lengua a alta frecuencia
Buzos de la verdad y la mentira
Cansados de pasear sus linternas en los laberintos de la nada
En la cueva de alternos sentimientos
El dolor es lo único eterno
Y nadie podrá reír ante el vacío
¿Qué me importa la burla del hombre-hormiga
Ni la del habitante de otros astros más grandes?
Yo no sé de ellos ni ellos saben de mí
Yo sé de mi vergüenza de la vida de mi asco celular
De la mentira abyecta de todo cuanto edifican los hombres
Los pedestales de aire de sus leyes ideales
Dame dadme pronto un llano silencio
Un llano despoblado como los ojos de los muertos
¿Robinsón por qué volviste de tu isla?
De la isla de tus obras y de tus sueños privados
La isla de ti mismo rica de tus actos
Sin leyes ni abdicación ni compromisos
Sin control de ojo intruso
Ni mano extraña que rompa los encantos
¿Robinsón cómo es posible que volvieras de tu isla?
Malhaya el que mire con ojos de muerte
Malhaya el que vea el resorte que todo lo mueve
Una borrasca dentro de la risa
Una agonía de sol adentro de la risa
Matad al pesimista de pupila enlutada
Al que lleva un féretro en el cerebro
Todo es nuevo cuando se mira con ojos nuevos
Oigo una voz idiota entre algas de ilusión
Boca parasitaria aún de la esperanza
Idos lejos de aquí restos de playas moribundas
Mas si buscáis descubrimientos
Tierras irrealizables más allá de los cielos
Vegetante obsesión de musical congoja
Volvamos al silencio
Restos de playas fúnebres
¿A qué buscáis el faro poniente
Vestido de su propia cabellera
Como la reina de los circos?
Volvamos al silencio
Al silencio de las palabras que vienen del silencio
Al silencio de las hostias donde se mueren los profetas
Con la llaga del flanco
Cauterizada por algún relámpago
Las palabras con fiebre y vértigo interno
Las palabras del poeta dan un marco celeste
Dan una enfermedad de nubes
Contagioso infinito de planetas errantes
Epidemia de rosas en la eternidad
Abrid la boca para recibir la hostia de la palabra herida
La hostia angustiada y ardiente que me nace no se sabe dónde
Que viene de más lejos que mi pecho
La catarata delicada de oro en libertad
Correr de río sin destino como aerolitos al azar
Una columna se alza en la punta de la voz
Y la noche se sienta en la columna
Yo poblaré para mil años los sueños de los hombres
Y os daré un poema de corazón
En el cual me despedazaré por todos lados
Una lágrima caerá de unos ojos
Como algo enviado sobre la tierra
Cuando veas como una herida profetiza
Y reconozcas la carne desgraciada
El pájaro cegado en la catástrofe celeste
Encontrando en mi pecho solitario y sediento
En tanto yo me alejo tras los barcos magnéticos
Vagabundo como ellos
Y más triste que un cortejo de caballos sonámbulos
Hay palabras que tienen sombra de árbol
Otras que tienen atmósfera de astros
Hay vocablos que tienen fuego de rayos
Y que incendian donde caen
Otros que se congelan en la lengua y se rompen al salir
Como esos cristales alados y fatídicos
Hay palabras con imanes que atraen los tesoros del abismo
Otras que se descargan como vagones sobre el alma
Altazor desconfía de las palabras
Desconfía del ardid ceremonioso
Y de la poesía
Trampas
Trampas de luz y cascadas lujosas
Trampas de perla y de lámpara acuática
Anda como los ciegos con sus ojos de piedra
Presintiendo el abismo a todo paso
Mas no temas de mí que mi lenguaje es otro
No trato de hacer feliz ni desgraciado a nadie
Ni descolgar banderas de los pechos
Ni dar anillos de planetas
Ni hacer satélites de mármol en torno a un talismán ajeno
Quiero darte una música de espíritu
Música mía de esta cítara plantada en mi cuerpo
Música que hace pensar en el crecimiento de los árboles
Y estalla en luminaria adentro del sueño
Yo hablo en nombre de un astro por nadie conocido
Hablo en una lengua mojada en mares no nacidos
Con una voz llena de eclipses y distancias
Solemne como un combate de estrellas o galeras lejanas
Una voz que se desfonda en la noche de las rocas
Una voz que da la vista a los ciegos atentos
Los ciegos escondidos al fondo de las casas
Como al fondo de sí mismos
Los veleros que parten a distribuir mi alma por el mundo
Volverán convertidos en pájaros
Una hermosa mañana alta de muchos metros
Alta como el árbol cuyo fruto es el sol
Una mañana frágil y rompible
A la hora en que las flores se lavan la cara
Y los últimos sueños huyen por las ventanas
Tanta exaltación para arrastrar los cielos a la lengua
El infinito se instala en el nido del pecho
Todo se vuelve presagio
ángel entonces
El cerebro se torna sistro revelador
Y la hora huye despavorida por los ojos
Los pájaros grabados en el cenit no cantan
El día se suicida arrojándose al mar
Un barco vestido de luces se aleja tristemente
Y al fondo de las olas un pez escucha el paso de los hombres
Silencio la tierra va a dar a luz un árbol
La muerte se ha dormido en el cuello de un cisne
Y cada pluma tiene distinto temblor
Ahora que Dios se sienta sobre la tempestad
Que pedazos de cielo caen y se enredan en la selva
Y que el tifón despeina las barbas del pirata
Ahora sacad la muerta al viento
Para que el viento abra sus ojos
Silencio la tierra va a dar a luz un árbol
Tengo cartas secretas en la caja del cráneo
Tengo un carbón doliente en el fondo del pecho
Y conduzco mi pecho a la boca
Y la boca a la puerta del sueño
El mundo se me entra por los ojos
Se me entra por las manos se me entra por los pies
Me entra por la boca y se me sale
En insectos celestes o nubes de palabras por los poros
Silencio la tierra va a dar a luz un árbol
Mis ojos en la gruta de la hipnosis
Mastican el universo que me atraviesa como un túnel
Un escalofrío de pájaro me sacude los hombros
Escalofrío de alas y olas interiores
Escalas de olas y alas en la sangre
Se rompen las amarras de las venas
Y salta afuera de la carne
Se sale de las puertas de la tierra
Entre palomas espantadas
Habitante de tu destino
¿Por qué quieres salir de tu destino?
¿Por qué quieres romper los lazos de tu estrella
Y viajar solitario en los espacios
Y caer a través de tu cuerpo de tu cenit a tu nadir?
No quiero ligaduras de astro ni de viento
Ligaduras de luna buenas son para el mar y las mujeres
Dadme mis violines de vértigo insumiso
Mi libertad de música escapada
No hay peligro en la noche pequeña encrucijada
Ni enigma sobre el alma
La palabra electrizada de sangre y corazón
Es el gran paracaídas y el pararrayos de Dios
Habitante de tu destino
Pegado a tu camino como roca
Viene la hora del sortilegio resignado
Abre la mano de tu espíritu
El magnético dedo
En donde el anillo de la serenidad adolescente
Se posará cantando como el canario pródigo
Largos años ausente
Silencio
Se oye el pulso del mundo como nunca pálido
La tierra acaba de alumbrar un árbol
martes 6 de marzo de 2012
viernes 10 de febrero de 2012
LOS COMENTARIOS Y SUS COMENTADORES, según Foucault.
Foucault, Michel, fragmento de “Prefacio”, El Nacimiento de la Clínica, FCE, Madrid, 1996, pg. 10-13.
“Es muy probable que pertenezcamos a una época de crítica cuya ausencia de una filosofía primera nos evoque a cada instante el reino de la fatalidad: época de inteligencia que nos mantiene irremediablemente a distancia de un lenguaje originario. Para Kant, la posibilidad de una crítica y su necesidad estaban vinculadas, a través de determinados contenidos científicos, al hecho de que hay un conocimiento. En nuestros días están vinculadas –y Nietzsche el filólogo es testimonio de ello- al hecho de que hay un lenguaje y de que, en las palabras sinnúmero pronunciadas por los hombres –sean ellas razonables o insensatas, demostrativas o poéticas- ha tomado cuerpo en un sentido que cae sobre nosotros, conduce nuestra ceguera, pero espera en la oscuridad nuestra toma de conciencia para salir a la luz y ponerse a hablar. Estamos consagrados históricamente a la historia, a la construcción paciente de discursos sobre discursos, a la tarea de oír lo que ya ha sido dicho.
¿Es fatal, por lo mismo, que no conozcamos otro uso de la palabra que el del comentario? Este último, a decir verdad, interroga al discurso sobre lo que éste dice y ha querido decir, trata de hacer surgir ese doble fondo de la palabra, donde ella se encuentra en una identidad consigo misma, que se supone más próxima a su verdad; se trata, al enunciar lo que ha sido dicho, de volver a decir lo que jamás ha sido pronunciado. En esta actividad de comentar que trata de hacer pasar un discurso apretado, antiguo y como silencioso para sí mismo a otro más parlanchín, a la vez más arcaico y más contemporáneo, se oculta una extraña actitud con respecto del lenguaje: comentar es admitir por definición un exceso de significado sobre el significante, un resto necesariamente no formulado del pensamiento que el lenguaje ha dejado en la sombra, residuo que es su esencia misma, impelida fuera de su secreto; pero comentar supone también que este no hablado duerme en la palabra, y que, por una superabundancia propia del significante, se puede al interrogarlo hacer hablar a un contenido que no estaba explícitamente significado. Esta doble plétora, al abrir la posibilidad del comentario, nos entrega a una tarea infinita que nada puede limitar: hay siempre significado que permanece y al cual es menester dar aún la palabra; en cuanto al significante, se ofrece siempre en una riqueza que nos interroga a pesar de nosotros mismos sobre lo que ésta “quiere decir”. Significante y significado toman, así, una autonomía sustancial que asegura a cada uno de ellos aisladamente el tesoro de una significación virtual: al límite, uno podría existir sin el otro y ponerse a hablar de sí mismo: el comentario se aloja en este espacio supuesto. Pero, al mismo tiempo, inventa entre ellos un vínculo complejo, toda una trama indecisa que pone en juego los valores poéticos de la expresión: no se considera que el significante “traduzca” sin ocultar, y sin dejar al significado en una inagotable reserva; el significado no se descubre sino en el mundo visible y pesado de un significante cargado, él mismo, de un sentido que no domina. Cuando el comentario se dirige a los textos, trata todo el lenguaje como una conexión simbólica, es decir como una relación en parte natural, en parte arbitraria, jamás adecuada, desequilibrada por cada lado, por exceso de todo lo que puede reunirse en un mismo elemento simbólico y por la proliferación de todas las formas que pueden simbolizar un único tema. El comentario se apoya sobre este postulado de que la palabra es acto de “traducción”, de que tiene el peligroso privilegio de las imágenes de mostrar ocultando, y de que puede ser indefinidamente sustituida por ella misma, en la serie abierta de las repeticiones discursivas; es decir, se apoya en una interpretación psicológica del lenguaje que señala el estigma de su origen histórico: la Exégesis, que escucha, a través de los entredichos, de los símbolos, de las imágenes sensibles, a través de todo el aparato de la Revelación, el Verbo de Dios, siempre secreto, siempre más allá de sí mismo. Comentamos desde hace años el lenguaje de nuestra cultura en este punto precisamente en el cual habíamos esperado en vano, durante siglos, la decisión de la Palabra.
Por definición, hablar sobre el pensamiento de otros, tratar de decir lo que ellos han dicho, es hacer un análisis del significado. Pero ¿es necesario que el significado sea siempre tratado como un contenido? ¿Cómo un encadenamiento de temas presentes los unos en los otros de un modo más o menos implícito? ¿No es posible hacer un análisis estructural del significado, que escape a la fatalidad del comentario dejado en su adecuación de origen significado y significante? Será menester entonces tratar los elementos semánticos, no como núcleos autónomos de significaciones múltiples, sino con segmentos funcionales que forman gradualmente sistema. El sentido de una proposición no se definiría por el tesoro de intenciones que ésta contuviera, descubriéndola y reservándola a la vez, sino por la diferencia que la articula sobre los demás enunciados reales y posibles, que le son contemporáneos, o a los cuales se opone en la serie lineal del tiempo. Entonces aparecería la forma sistemática del significado.
Hasta el presente, la historia de las ideas no conocía sino dos modos. El uno, estético, era el de la analogía cuyas vías de difusión se seguían en el tiempo (génesis, filiaciones, parentescos, influencias), o en la superficie de una región histórica determinada (el espíritu de una época, su Weltanschauung, sus categorías fundamentales, la organización de su mundo sociocultural). El otro, psicológico, era el de la negación de los contenidos (tal siglo no fue tan racionalista o irracionalista como pretendía y como se ha creído), por lo cual se inicia y se desarrolla una especie de “psicoanálisis” de los pensamientos cuyo término es el pleno derecho reversible, siendo el núcleo del núcleo siempre su contrario.
Se desearía intentar aquí un análisis estructural de un significado…”
Etiquetas: Poesías
Retazos: Foucault.
lunes 28 de junio de 2010
MARÍA MELECK VIVANCO (San Javier, 1921).
Los poemas que aquí se ofrecen han sido seleccionados por la escritora Juana Guaraglia Vivanco, hija y secretaria de María Meleck Vivanco, del libro en preparación Regalos de la Locura, de Infiernos Solares (aparecidos en la entrevista realizada por Selva Dipasquale, http://entrevistameleck.blogspot.com/, 2007) y de Balanza de Ceremonias (Último Reino, Bs. As., 1992).De Los regalos de la Locura (Inéditos):
VESTIDOS DE ENTRE CASA
Mundo llegó a mi boca, como una red espesa de frutillas. Hubiera querido despedirme. Incendiar todo lo que dejaba entonces. En lágrimas abiertas con llaves de amaranto, como si el desatino fuera conspiración, danzar inagotable, soterrado desvelo, un archipiélago trizado y escondido.
Yo iba lamiendo azufre de los montes. Mi desvarío, era morada cripta pegajosa, ramos de austeridad y sobresalto, sol que gozaba sobre frondosos párpados de arena.
Luego vendrían los arrebatos de la lluvia. Las confidencias. Luctuosos vestidos de entre casa, tapando hacia mis ojos los crespones. Regresados de un faro. En el transmundo de un abrazo desecho de cumplidos
De maleficios para el placer, alevosamente desangrado.
LOS TRÁMITES DEL GOZO (9NO CANTO)
Postillón de mi carne. Cada brújula anota su condena. Y en el fuego insepulto rodeado de balcones, hay remoción de sexos - un bello escapulario de locuras -
Conocí el desamor - sus tijeras de filo - Balazos de oro rojo para el vuelo del ánade. Presencia de esa rutina triste. Y arriba del solsticio, puntillas delicadas con volados sensuales. Trapos desencantados para llorar a gritos y extramuros heridos de mudanzas.
Santo desaliñado es el azar. Luna que sobrevuela defiende sus cachorros. Campanillas sin dientes, son vulvas desdeñosas, perfectas, disfrutables, que apoyan picaflores en un lugar sin eco.
Apenas rasguñadas por las bestias del mar
DESCALZA
Lentos ramajes sacuden la morada Abejas anidan en el crisol del último oscuro beso de la hembra.
Las sanguinarias del sexo, filtran plácidamente Y se ha nombrado una embajadora de correos astrales, que poco tiene que ver con el fulgor donde se creman cartas prohibidas
El deseo traspasa los portales como miel del infierno Existe un ámbito cerrado, un dique donde se pliegan ajuares de tristeza
Refuerzo minerales en el brote mínimo de un madrigal Cromosomas y algas con suplicios Ventanas ruinosas hacia la exacta condición del infortunio
Por desamor, viene la travesía de los opuestos con sus cabellos grises Creando la tropa de los elegidos que cae de plano y derrumba la montaña
Ya descalza, olvidé o confundí – nadie lo sabe – los bichos hermosos de la piedra
Un tiroteo de monedas de oro, eterniza la noche (cristales insensatos apagan el terruño).
Abrázala muy suave Estás acariciando su distracción herida Insectos que pueblan la arboleda Que sacuden la fuente de la demencia a través de sus poros Que inscriben en el aire la profecía absurda Que hacen nacer la infinitud y mojan la ternura bajo un haz de solsticios
Asómala de frente en cadencioso monte donde seducen las astillas, los pueblos rotatorios, las fortificaciones de la espuma
Deletérea la angustia camina hacia su trono Urraca enfurecida, cuando la aroma afila sus pistilos Y resuena en las nubes un acordeón de huesos
¿Es el arco pagano de la siembra que filtra gota a gota sus raíces? ¿Qué condecora una bufanda de cuarenta colores?
Yo espío del revés los hilos generosos
Abrázala con gelatina y sueño No le dañes su mundo de terciopelo loco
Cástrala de a pedazos, despacito Que fluctúen las uvas trepadoras
De un verso sin luz, la frigidez sonríe Rara liturgia consciente el exterminio, mirando las raíces en un pequeño frasco de amoníaco
Entretengo mi gozo, si las palabras digo, son temblor de alegrías en acecho Infinita plaga de frustración tan loca Arma cargada en una huída desigual Mucho salón estéril y cóncavos espejos de agonía
Sube y baja su seno como un paracaídas Respira en la ventana una muchacha negra sin corpiño ¿Cosmogonía insensata de oscuros parpadeos? ¿Palidez insistente de llovizna? ¿De antílope ilusorio recluido en una cueva? ¿De conmoción perfecta? ¿De flores hechas carne dolorosa? Revuelta sobre el barro su holganza sin frontera
Aparezco de pie Mis huellas sobre el piso Mi figura reciente lagrimea en la cama
Siento crujir el mar a borbotones Su reloj sin edad, esgrime la condena
POEMA EN TRES PARTES
“Bruja colgada de una argolla de gozo. De la llovizna, públicamente trémula” (MMV)
I
Las guirnaldas han adornado el universo. Y el santo burlón, derrite ahora su entrevero ( su rayo en el abrazo de la perversa sed ).
Amor Amor Hora y media con el ombligo trenzado en el deleite. Con rasguños, y caladura en copa rota, que desaliñan las manzanas. Pretenden que haya paz en ventarrones opuestos.
Rodada del cabello una gota de pena, junta elogios y clamorosas despedidas. Alto fogón de mirasoles, con la ración dorada de una cita. Y así miro la angustia suelta, sin ruidos, al pegoteo de un manojo de llaves en procesión y sin rodillas.
II
Cunas de seda y de papel, ignoran el molinete de la requisa. Van de la mano los ojos, las monedas, los redondeles de melón fugados de la huerta. El sol salta de bruces por encima del piano (advierto que el edificio tiembla).
Más adelante, tropas del sueño, paren semillas sucias. Y al fin el horizonte bosteza, ondula al infinito y sucumbe dormido.
¿Cómo pensar en salvar la criatura? ¿Tan ella bien dispuesta, desdeñosa y razonable?
¿Tan inquieta en el carozo de otros compartimentos?
III
Por consejo de la piedad, compadecedme. Pues yace sin abrigo mi anfitrión, traspasado de lágrimas. O en el brillo lunar, con su sexo comido a gusto por los peces.
La queja fuerte de la brasa detenida en su celebración, es fábula que eructa carcajadas, sabiendo que el desafío la puede Y se clava en el aire.
Dulce aluvión de menta, para chairar de pronto los cuchillos.
“ Fueron estrellas contaminadas por una esplendorosa impureza” (MMV)
Arrojo trapos descoloridos para las ratas del albañal. Con el sentido innato que extravía las pulseras. Que desmorona cantos como si fueran siglos. Vestiduras de la catástrofe en corteses hilachas, bajo los orinales del camino.
Ya la suerte, flautista pecaminosa de la ternura, trajo mutilaciones en las rotondas de la nada. Cotidianas urticarias para los desacuerdos del corazón. El desenfado de una locura alborotada – semi oculta en los botones del pulso –
Yo te deseo, gritaré a la tempestad encantatoria de las palabras que dilatan las células. Que afinan las resinas del mar.
Acicalado en verde, el pensamiento sigue alerta al siniestro de las bellas señales. De los pichones de jauría que vociferan. De los heroicos candiles, soplados en las alas del ruiseñor.
La codicia, desnuda esa fotografía apurada que maldice la sangre.
Vibra la costa solitaria y azul. Desobediente a la herencia de los rabiosos amarillos
“Aparece la intriga Sus lunas condenadas, tumban la primavera” ( MMV)
Un sendero me conducía a lo imprevisto Otro, al nido del búho encenizado Marcando en mi demencia, la ruta de la seda
Sereno en la avalancha, él cambió su estrategia Dobló heroico el latido Desplomó los portales del hechizo Estalló en carcajadas con los duendes Y en la magia del sexo, entretuvo a la muerte Viejos disfraces para los adulterios
Sobre puntas de pie, se balanceó el pudor
Harta de frenesí, la diosa de mudanzas clamó por su pereza,
recuperada con la primera fiebre
Y en mis zapatos de caminar la sed, el desamor quemaba
Como si fuera arena del desierto
“El azar es un Dios. Deseo corregirlo, pero no puedo. No se puede corregir a un Dios” (MMV)
El ocaso relincha Los cardos agresivos fluctúan en geranios Pura roca fibrosa Licencia de una tribu que fastidia la luna
Que apacienta la claridad más vasta en aguas amarillas
Hembras en su recato, lucen grupas ardientes Dios acuchilla el monte por detrás de los álamos Yo, entrevero los rostros de las caras gastadas
Enferma de una sílaba tan dulce como el labio, acomodo los días que arrincona la sombra Con sangre, mucha sangre de sol adormilado
Ya retornan las aves Llegan, a picotear los ángeles
A sacar una bala del ombligo caliente A salivar arena
“Más allá del ojo, ese abismo que se refleja, nos descubre” (MMV)
Postigón de mi carne Cada brújula anota su propio desvarío Cielo insepulto, rodeado de arrecifes Nombre agitado de inminente socorro, con un duende de pájaro robado de lo oscuro
Acepté el desamparo La premura del yo, en medio de una ciénaga Las puntillas ambiguas de la mesa del hambre Las llaves oxidadas a orillas del olvido
Cortes de niebla, fluyen sangre preciosa Ruptura de una víspera que corona el combate
Mismo la entraña, que sabe a desapego
La lechuza del monte, ronda otra vez Y en las violetas, se apura el funeral
Regresa entonces el extranjero con su placer caníbal Un proyectil, rehuye el agasajo
Le mata la alegría, que no pudo
De Infiernos Solares:
ARCOS DEL ATARDECER
La hora esta aquí
Cálida y ciega Imperturbable y lúcida
Su hocico húmedo de perro fiel
cabe ahora en la corola de una mano
Heliotropos ardidos regresan a la escoria del océano
Nubes en cíngulos acompañan su roja cabellera
La hora profética ha mellado la memoria del sueño
Besa mortalmente nuestros ojos
Vulnera nuestra piel desconocida
Niña-Luz que huérfana se deleita con antiguas monedas
elevando conjuros en un aire que embriaga
como el aliento de los pinos
Amor se yergue en el mástil del verano
Se encarama y vibra Fructífera y sucumbe
Revela su furor y calla
Deja mortajas de éter encendido
bajo los arcos del atardecer
Y la gran Verdad eclosiona
Engendra en las venas su prole silenciosa
y luego estalla en helechos
sacudiendo los manantiales del origen
LAS FORMAS DEL VACÍO
Casi no conocemos las formas del vacío
giran como la vida en hongo y calesita
Allí el puerto es de fuego La aventurada niña
El país tan remoto y el doliente fantasma
Casi no conocemos las trampas del vacío
Aires que desfallecen al laúd de los árboles
Sus humillantes filtros queman lenguas azules
y desquician las trémulas mariposas de mayo
Lentas sobre el desierto nuestras máscaras caen
y a una señal del ángel sin nombre estremecido
bajamos este rostro hacia la dura tierra
y el inservible rostro respira por la lluvia
Dulce Orfila tu boca la miel de tu garganta
naturalmente gimen con su verbo amoroso
en bocacalles lívidas y cuadrantes solares
barriendo los espejos libres de la colina
Casi no conocemos las noches del vacío
La mujer peligrosa de ensombrecida prole
con saliva imantada que el espacio destila
un licor venenoso derramado entre flores
El vacío es de Dios y se aferra a su llama
Hace ver primaveras Camina entre abedules
Allí el puente es un limbo de oro negro y banderas
Un remoto país y un doliente fantasma
"ALABE" LA LEONA
Corre la leona en un zaguán de pétalos
su viento acelerado
Su fuego frío oxida la penumbra
inventada en la luz clara y oscura
a rayas movedizas y turgentes
Desde su templo de ópalos labrados
corre la leona a ráfagas
y con ella su espejo Su aire en círculos
La perdurable estancia que vacila
El tinglado de baba clamorosa
El diamante cavado en fresco belfo
Y con su trampa doble de la muerte
el collar de la horca inesperado
Corre la leona como si fuera llama derramada en altura
De terraza en terraza sucumbe su agonía
De árbol en árbol su dominio triste
Hasta caer pesada y voluptuosa
encerrada en el oro de su vicio
Defendiendo la presa hasta salvarme
ENCERRADA EN LA NOCHE
De puente a puente
el pan humedecido de la niebla
Cuando el otoño enciende sus dalias ahuecadas
sus crueldades reunidas en un grito
su cuerno de abundancia glorioso como el vértigo
Los cuerpos florecientes recién estremecidos
Cae la lluvia flotando de plano en los biseles
hasta empapar la soledad herida
Arrojando penumbras de vino derramado
en la línea que acerca el mar al horizonte
donde las aves mágicas empollan los océanos
De puente a puente
han pasado los ángeles
Han registrado al viento la fecha de mi nombre
Han consumido el rastro de fuego de mis huesos
Han padecido atados al frío con mi muerte
Despojos del corazón serán mi casa
mi agonía mi cólera mi caos
Esta rosa de otoño encerrada en la noche
sin que jamás se enteren las luciérnagas
MIENTRAS EL MAR JADEA
La salamandra anfibia muere lenta
con su pezón abierto a resplandores
Amante ciega va doblando rasos
Rezuman sangre sus prensiles verdes
Adivino a las dulces salamandras
donde los astros vivos se alimentan
Yo desterrada y mis crecidos ríos
reclaman a su arbitrio rosas huecas
Los perfumes del alba son aquellos
mientras el mar jadea en el espejo
NO ME SOMETA EL ROJO
Con las nubes de cielos
que entrechocan sus grupas oscuras
los cipreses ondulan y gastan las joyas del aire
Abajo el rojo desnudo Besa en la playa
su alquimia de matices sutiles
Su abanico espejado en el agua blanca
Y al oído nos enrostra su ira
con agresivas ruedas calientes
Mas de pronto el vacío se abraza a los pies
como una trémula serpiente asesina
No me someta el rojo
no me sometan sus flores -aparejos de soledad-
No me sometan sus olores malditos de tierra inmunda
No me sometan sus insondables órganos
que plañen y se ahuecan
en una marea de ojos ciegos
Básteme el dolor
Sus armaduras frías que corroen la noche
Sus cascabeles lisos consumidos en brasas de antiguos huesos
-Brasas que un perro aviva en sueños-
hasta separar de la muerte su anillo de vida
hasta fundirse con las sublimes bocas adolescentes
que abrieron para el amor y también para el olvido
Hasta girar con el rayo
y retomar su agrietado camino imprevisible en el polvo
EL SALTO DE UN CABALLO
No tardaré en llegar
a los despojos sobrantes de luz
que enhebran la vida de las islas
Contemplando el ritual incesante del mar
Colmada de caparazones
Estallarán completamente inmóviles
Extraños océanos Confusos océanos
Llorados sobre mi penitencia
Con la muerte de tantos ávidos ojos
mirando hacia mi sangre
Como cálices de flores sitiadas en su fiesta
En órbitas vibrantes de artificios
sobrevoladas de ángeles
En fisuras de cielo donde la noche escinde sus ríos
Sus diamantes estáticos
Sus fríos escalpelos de hermosura
No tardaré en llegar
a los despojos sobrantes de sombra
con carruseles cósmicos y blancos elefantes dormidos
A sabiendas descorreré los velos de mi muerte
Y en los perfectos espejos encendidos
el salto de un caballo desbordará el azogue
Y LA TERCERA MUERTE
El hogar de las uvas Lago oscuro
Embudos afilados sucediéndose
Narcisos Piedras rojas
Biseladas coronas de la luna
Arenas y eucaliptos
confrontados a luces de iridiscentes filtros
En pura llama seca En híbridos aromos
Amantes de los rostros de la muerte
El hogar de las uvas Nuestro olvido
Será la horca del mar aventurarnos
Para él que destila ambrosía
toda criatura es lastre vengativo
Dibujo tembloroso de un roedor gigante
Flores de azufre en viaje huracanado
La hidra con dientes de hiena-pájaro
lanzada hacia imantados trópicos
Cortezas retorcidas como agujas feroces
que arremolina el eje de la tierra
Y la tercera muerte es la del vino
Presiones de jazmines
entrelazando las espadas del sol
(Piedad Piedad el venturoso niño)
Densa música de oboes ahuecándose
Cuatro mil metros bajo el ramaje de la ola
Música triste al son de inflados relojes
En copas fluorescentes su brebaje de hinojos
Su enamorada soledad ardida
Maderas planetarias sumidas en un bosque de avispas
durando y perdurando en el panal gozoso
No sed No manos silenciosas de aire ciego
No puertas y memorias revertidas
No clamor hacia un dios tan voluptuoso
No herida alondra en medio de una música
Sino el lejano hogar y su delicia
(Piedad Piedad al venturoso niño)
DE BRUJA MELANCÓLICA
Carne desmemoriada
Sus bestias que retoñan suspirando
entre puertas secretas y párpados cerrados
Arrasan terraplenes y puentes de mi llanto
Queman como un incendio viscoso enfurecido
Asomada al perjurio de ávidas madreperlas
Atraviesa en astillas y crujidos de nombres
mis dalias lastimadas mis tinieblas del frío
Pudo soñar así –dulce sombra insaciable-
siervo de cacería –carne desmemoriada-
para salvar al cielo lleno de eternidades
Agitar sus relámpagos de ardor y desafío
cerca del amarillo desnudo de los pájaros
¿Casi en el corazón supo comunicarme
sus fantasmas de piedra caliente y pecadora?
¡Su culebra de fuego a mi sangre asustada?
¡Oh! He perdido mi casa
He sellado mi lengua de bruja melancólica
Donde a besos se enseñan los nombres de los árboles
¡CUÁNTOS PERFUMES! ¡CUÁNTOS CÓDIGOS!
Trae y lleva el viento
mariposas que nacen de tus axilas
Sobre un límite de ideas cautelosas
que perfilan tus dominios
El mar depone a nuestros pies
su amarga desventura
Entierra almendras en su ola
Mueve velos como siglos ¡Oh Dios! Purificándonos
Su estandarte a jirones Su cáustica memoria inextinguible.
Embanderados estamos aquí por el oleaje
Por sus frutos sellados
Sus murallas gastadas del vacío
Herrumbres solitarias de la noche
heridas en andar hacia el incendio
donde en círculos fieles el corazón estalla
¡Cuantos perfumes! ¡Cuántos códigos
que dirigen la muerte!
Somos el mismo grito repetido en las antípodas
Una hoja obediente debajo de la tierra
El esqueleto que erosiona a la rosa en su médula
Las hebras de sangre más allá de este miedo
Trae y lleva el viento
mariposas que nacen de tus axilas
LOS ARTIFICIOS
Cambian de dirección los páramos
¡Oh segadora araña! ¡Segadora caricia!
¡Segadora iniquidad que desquicias los ejes de la tierra!
Más ceremoniosa Más perversa
Más mortífera que la peste en el recinto de los dioses
Indescifrable voz
Corroes una boca donde los gestos balancean la dicha
Tú, que sometida entre pólenes
No has de tornar ya nunca al pasado
Pues la muerte te adelanta y te corrompe
con su pájaro oscuro de plumas mojadas
con su noche de trompo instantáneo
que abandona a una playa híbrida
chispas de espejos ignotos
peces carnívoros a la deriva
Flores obscenas listas para el ultraje
Cambian de dirección los pájaros
Y los mares mezclan caudales frenéticos
y en la tierra entretejida de perjurios
reducciones y ocultos pecados
hay una sola respiración devoradora de sí misma
tan imposible de asir como la flauta de la vida
tan transparente como un helecho de nieve
sometido al vapor de la luna
Pegada estoy a un ombligo
que precipita cautelosos misterios
manantiales del desamparo, cráteres del sexo,
vacías corolas del suicida
En torno a grandes aviones
con el hechizo de puertos en Marte
De infinitos latidos inventados
En ojos donde la niebla se aposenta
Cambia de dirección mi sangre
Oh Dios, si calladamente pudieras invadirme
con tu medrosa cría de faisanes
con tu muda trompeta de guerra
Ya jamás intentaría sobrevivir a un lirio
De Balanza De Ceremonias:
SU GRAN HONGO PÁLIDO
Todos los tristes de la tierra, mezclando en un mismo cubilete
nuestros dados oscuros.
Oh Cuidad los abalorios Cuidad las alabanzas Que detengan
el fulgor del deseo frente al bronce quemado de los ángeles
Esos escarlatas invisibles que desnudan la piel del elefante
Que nos tocan y rugen Que nos tocan y trastabillan Que nos
tocan y cubren el corazón con una marea ciega
Entrégate a los membrillares del agua ven a conocer sus
riesgos Vibra eternamente en el oro rotundo de los campanarios
Que el verdugo defienda su collar de amatistas Más tierno
que la suplicante del mar Que niños enterrados en jardín de
cenizas Que el olvido y más olvido en carne viva de la muerte
¿Será la sustancia de Dios que nos reúne? ¡O el colibrí
fantasma que detuvo su goce en la criatura? ¿Acaso la esplendidez
del alce confundió a la metralla? ¿O se junta polen de
luna en el ombligo de las vírgenes?
¿Será que anda de incendio en incendio la venenosa duda Y
su gran hongo pálido desciende a conocer la sombra?
PRO MUNDO
Infinidad de veces nos vemos la mirada
Una gran nave gótica La ventana ojival y la pulsión maniquea
de la condena, van cerrando con furia los párpados de
los aparecidos
jacintos y anémonas marinas son mapas esplendorosos que
exhibe la resaca Diluye sus golfos en sarapes negros llenos
de infancia Llenos de antiguo monte
Los máximos toreros apostarán en la faena de la sombra
Aprendí a usar mis lágrimas
Aquí el pro mundo nos aturde Nos hace comensales de los
peces alados
PRIMACÍA DEL FAUNO
Pez y betún para las ruedas del carro del Faraón Ellas
Apagarán los clamores de Egipto
En ese dilema que sobrecogen las furias, valga el ajuste
Perfecto de la antigua dulzura
Me siento pulir como la muerte en un metal fundido entre
muchas raíces Resonancia de trueno tienen las voces que me
nombran Y lo desconocido es un embrión mutilado en un
huevo de brujas
Compases de alharaca bastan para determinar el bullicio del
viento Colinas reverentes en la brillante primacía del fauno
La cruz errática Las demoliciones El pasajero de la Creación
dirigiendo en zigzag las aves rapaces
El dedo de Satanás ha resuelto el oráculo A mis espaldas
tiembla la intensidad de sus desnudos Beso a beso la crueldad
multiplica los incestuosos arcángeles
¿Para atemorizar el placer? Para ocultar con lienzos enlutados
su delicada impudicia?
Aullemos como malditos cerdos con las patas en alto
La sudestada avanza Mi lengua, seduce los oscuros entre soles
eróticos
LOS AMANTES SE GIRAN
El trópico de cáncer cautiva lentos péndulos Ingresa en la
blancura sin malquerer su música
Va a descubrir la maga que lo gire en el mundo Va a descubrir
Idénticos ya no superponibles Dexogiros que avientan
las ventanas del viento Va a descubrir girando quiero amarlo
de cerca Giran las parsimonias en ahuecadas órbitas Estrellas
sospechadas que con la bestia giran Las carmelitas
giran con sus rosarios púdicos Giran en las caderas y el
ombligo indefenso Giran chorro de amor de mirarte y tocarte
Giran de sollozar eternamente océanos
Este polvo que gira y la locura gira Los amantes se giran
para siempre jamás
HAY QUE TOCAR CUIDADO
El pez xifo pasea sus membranas heridas, acariciando
piedras livianas de la muerte Antiquísimo pez como un niño
dormido Tal la tribulación La levedad del alma
El tórrido contacto voltea mariposas El himen se deshace en
espumas He aquí la magnitud del desamparo de espejos que
nos muestran su alumbramiento mágico y pesan en el aire
hasta asfixiar la rosa El atrás de otro día El mínimo cabello
He dejado de amarte Y se abre entre mis manos un ropero
vacío Largos trapos de noche visten a la demente Pulseras
de oro negro que naufragan tobillos No hay sitio que me
plazca desde que no te alumbro Hay que tocar el sueño con
ardientes milagros Hay que tocar la llama secretamente de
antes
Hay que tocar cuidado esas violetas pútridas Hay que tocar
un límite plenamente loado
Reptar el infortunio de loza con hormigas La rabia de mi
cuerpo bajo tu sexo en rabia
Mi pupila de noche donde navega el día
PIEDRA DE SUAVIDAD
El fanal de una tórtola se disuelve en el cielo De los jacarandaes
chorrea miel azul
Guardo en mi corazón el desamparo que respiran los muertos
La trayectoria bautismal del poema Los fragores del mar
Del inasible mar La llave que abre las cartas de los prisioneros
El refucilo adelantándose a la rosa Los piratas del sol
Que enarbolan un remolino de oro con su séquito
Y extraigo de la piedra de suavidad, el inquietante cárdeno
que sustrae mis besos
ENVUELTA EN CICLÁMENES
Ayer moría resignadamente en libélulas espléndidas Las
aniquilaciones Las penetrantes miradas convergían a mi
pulso
Yo caminaba entre cipreses en la gloria del faro intocado
Nada más justo para resucitar y desvanecer Para tornarse
en rosas de inca innominadas En ciegos insectos artesanos
de su abismo
Ayer moría entre ajadas nalgas y maliciosos conjuros
del amor Incapaz de fundir mis brazaletes De hacer polvo los
labios Los altos hornos del beso
Mi cintura golpeada por los vientos del este Los cardúmenes
navegando en sus galaxias La resonancia del águila del mar
Ayer moría enredada en la luz En la clorofila azarosa de mi
sangre En el rayo azul del espectro de todas las cosas
Moría con los ídolos de sombra Las hierbas indefensas Las
ardientes iniciales del sueño Los miriñaques de Dios
HUESO SONÁMBULO
Corazón, guarda tus vociferaciones Donde los muérdagos
conducen la mascarada del sueño
Oh cuántos trotamundos Cuántas islas dolientes que desbordan
el sexo Madrugadas de amarga flor y niños tiritantes
que flagelan los trenes
Los anzuelos que arrojamos al mar traen al vacilante
corazón suspendido Nuestra mascota es un hueso sonámbulo
Lastima el esplendor de las antípodas Las huellas digitales
del invierno Las miradas tiránicas del sol Sus rigurosos signos
Porque nada duele más que la fláccida corona de intemperie
Que el cotidiano viaje de recorrer las muertes.
Etiquetas: Poesías
Desvelos: María Meleck Vivanco.
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